domingo, 18 de septiembre de 2016

Lo fungible vuelve a estar de moda

Pues sí, a pesar de los pesares, aunque el mundo de las nuevas tecnologías se haya hecho un hueco en nuestras vidas, aunque todo lo hagamos ahora con vistas al futuro y dominemos los PDF, los Word, los Excel y cualquier otra aplicación destinada a crear o almacenar documentos, seguimos usando el material fungible de una manera evidente y lógica. O lo que es lo mismo, los materiales de oficina se han convertido en la pieza clave para que podamos hacer las cosas con conocimiento de causa, con destreza y sobre todo con seguridad. Porque un archivo en la nube puede que se nos estropee, se nos pierda o incluso almacene virus o malware pernicioso. Pero ya te decimos nosotros que un archivador de cartón no nos va a provocar tal problema…

Vale, vamos a definir un poco más todo lo que estamos diciendo: se trata de seguir confiando en lo que lo de siempre nos aporta, que ya te decimos que no es poco. Los materiales fungibles, por su naturaleza, aplicaciones y excepcionalidad son los más adecuados para poner en marcha todo lo relacionado con el funcionamiento de una empresa, sea pequeña o grande.

Todo negocio que se precie necesita de este tipo de elementos, así que es lógico que las PYME’s recurran a él, igual que el autónomo o las grandes corporaciones empresariales. Podríamos decir que nunca se había examinado de una manera tan fehaciente e importante el verdadero papel de un paquete de folios, valga la redundancia…

De acuerdo, vamos a admitir lo que estás pensando: nos encaminamos, en un futuro no muy lejano, a que todo lo fungible desaparezca. El conocido como material de oficina tiene las horas contadas, según los expertos, ya que las nuevas dinámicas apuntan claramente en la dirección de las TIC. Pero nosotros decimos: ¿es ello totalmente cierto o es una idea que se puede matizar? Así que vamos a analizar esta cuestión con más detalle.

Y lo que nosotros podríamos aportar a la cuestión es que resulta indudable que todo el mundo ha comenzado, mutatis mutandis, a trabajar con Internet y con los ordenadores. Todo hoy en día tiene un reverso digital que nos ahorra un montón de tiempo. Pero lo fungible no desaparecerá jamás, porque las copias digitales tienen problemas de conservación que no poseen las copias en papel.

Y qué caramba, una anotación en una agenda electrónica puede sufrir mil avatares, pero seguro que si apuntamos una cita con el médico en nuestra agenda de papel no vamos a perderla, ¿no crees? Por eso seguiremos apostando por el material de oficina, porque su “modo analógico” no suele fallar.

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