viernes, 28 de noviembre de 2014

¿Por qué nos olvidamos de nuestra infancia?

Psicólogos de investigación de hoy normalmente no piensan mucho de Sigmund Freud. Sus teorías, que tienden a basarse en el análisis literario y entrevistas con sus pacientes en lugar de experimentos controlados, han sido ampliamente desacreditadas (aunque siguen siendo influyentes en el campo de lo adivinaste-literaria análisis). Sin embargo, hizo descubrir un fenómeno importante que sigue siendo investigado en la actualidad. Freud señaló que los adultos no recuerdan eventos infantiles que ocurren antes de que fueran tan antigua como seis. Este periodo de la amnesia infantil ahora se cree generalmente para terminar alrededor de la edad de tres o cuatro. Aunque los psicólogos actuales no ponen mucho crédito a la explicación de Freud del fenómeno (que creía que los recuerdos fueron reprimidos porque son demasiado traumático), todavía hay poco acuerdo sobre lo que lo causa.

Gabrielle Simcock y Harlene Hayne, de la Universidad de Otago cuenta de que el período de amnesia tiende a terminar aproximadamente en el momento de la aparición de la lengua, por lo que idearon un experimento para comprobar si la capacidad lingüística podría estar en la raíz del problema ("Breaking la Barrera? Children Fail para traducir sus preverbal recuerdos en Lengua, "Psychological Science, 2002).

Ellos crearon un evento memorable para los niños de edades que van de dos a tres: una máquina de encogimiento mágico. El experimentador enseñó a los niños cómo utilizar el gran aparato de un cuadro negro con impresionantes manivelas brillantes y las manijas-a "reducir" un conjunto de juguetes. Los juguetes se colocaron en un gran agujero en la parte superior de la caja, y después de la secuencia apropiada de manivela-de hilatura y el botón-empujar, una réplica más pequeña del juguete aparecieron en una parte separada de la máquina. Al mismo tiempo, los niños se les dio una prueba de la capacidad verbal. Y la crítica, se les pidió a sus padres que las palabras de la demostración de la máquina encogimiento mágico a sus hijos en realidad podría decir.

Seis meses a un año más tarde, los niños fueron revisados y preguntaron acerca de la experiencia. La mayoría de los niños, independientemente de su edad, podrían decir muy poco acerca de la máquina de encogimiento. Sin embargo, cuando se les mostraron fotos de los juguetes del experimento junto con señuelos (por ejemplo, cuatro osos de peluche, de las que sólo se utilizan en el juego), identificaron con precisión los juguetes del juego la mayor parte del tiempo. Las pruebas de lenguaje idénticos fueron dados a los niños en este punto, y por esta vez los niños sabían casi todas las palabras utilizadas en el experimento original. Sin embargo, ninguno de los niños entrevistados utiliza alguna de las palabras que no conocían en el momento de la manifestación original, para describir su memoria del evento. A pesar de que claramente podían recordar la experiencia, e incluso mostró los experimentadores cómo funcionaba la máquina, no hizo uso de las palabras adecuadas para las partes de la máquina ("manejar", "el mando") si no los había conocido en el hora del evento inicial. Existía la memoria, pero las palabras no se asociaron con la memoria.

Simcock y Hayne argumentan que estos recuerdos no están siempre codificados en el lenguaje, y por esa razón, nunca se convierten en parte de la memoria autobiográfica de un adulto.

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