lunes, 9 de junio de 2014

Alfonso Ugarte - ¿mito a realidad?

Primera anotacion sobre el heroe peruano Alfonso Ugarte, existe controversia sobre la forma de su muerte y toda una historia oscura para desacreditar sus hazanas como patriota. En el presente documento expongo informacion verificable.

Libro: Guerra del Pacífico: Alfonso Ugarte. De la leyenda a la realidad
Autor: Alejando Tudela

Testimonios y documentos inéditos sobre el coronel peruano, fallecido durante la batalla de Arica que enfrentó en 1880 a los ejércitos de Perú y Chile en la Guerra del Pacífico (1879-1884), reabren el debate sobre la forma cómo murió nuestro héroe.


Al autor es posible que lo confundan con otro TUDELA, nombre completo es: Alejandro Tudela Chopitea.
Esta es la informacion que manejo:
..Jorge Basadre historiador recogió un testimonio acerca de la muerte de Ugarte y lo publicó en un artículo aparecido en La patria de Lima en junio de 1880. El testimonio detallaba lo siguiente: “El último acto de la corta pero interesante carrera de Alfonso Ugarte revela cuanto era capaz esa alma verdaderamente grande. Acosado por innumerables enemigos, vencido ya en la cumbre del Morro histórico, presenciando la mutilación de los caídos, la profanación de esas reliquias sagradas del heroísmo, quiso sustraerse a las manos enemigas y clavando las espuelas en los ijares de su caballo, se lanzó al espacio desde aquella inmensa altura para caer despedazado sobre las rocas de la orilla del mar”.`
En años posteriores a la publicación de esta crónica de Basadre, surgieron múltiples teorías que pusieron en tela de juicio este episodio de la muerte de Alfonso Ugarte, sobre la base de relatos del historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna, quien consideró esta historia como “un invento de los peruanos”. Otra versión cuenta que Ugarte habría sobrevivido a la guerra y que habría fallecido realmente en Francia. Sin embargo ninguna de estas teorías ha tomado preponderancia sobre la conocida inmolación de nuestro héroe para proteger la bandera.
Incluso en el año 2010, apareció un libro titulado Guerra del Pacífico: Alfonso Ugarte, de la leyenda a la realidad, del historiador y periodista peruano Alejandro Tudela, que contiene testimonios y documentos recientemente hallados que reconfirman el heroísmo y la valentía de Alfonso Ugarte, inmortalizada en el cuadro que ilustra esta nota, que se encuentra en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (Pueblo Libre). El lienzo es obra del pintor italiano Agostino Marazzani Visconti.

Extracto:
Intentando dilucidar la controversia sobre el cadáver del héroe, Geraldo Arosamena Garland logró en 1979 – en su calidad de presidente del Centro de Estudios Histórico-Militares del Perú – la autorización de abrir la supuesta tumba de Alfonso Ugarte, encontrando, efectivamente, sus restos y parte de su uniforme envueltos en una bandera peruana. Estaban en buen estado, sobre todo el cráneo y la cara.

Extracto:
Sería injusto reducir el heroísmo de Alfonso Ugarte a su épica muerte en el morro de Arica. En realidad su heroísmo comienza no bien empieza la guerra, pues siendo un joven adinerado y proyectando un viaje de negocios a Europa, decidió quedarse en su patria para contribuir personalmente con su defensa. Los recursos económicos de su familia los puso a disposición de su país amenazado, en un singular gesto de desprendimiento. Él mismo, formó, pertrechó, vistió y mantuvo con su propio peculio a todo un batallón, el Iquique, cuyo mando tomó. Siendo solo un civil, con improvisada formación militar, demostró valor y tenacidad en el campo de batalla. Herido seriamente en la batalla de Tarapacá, no quiso ir a Arequipa a atender su curación. Tampoco cuando contrajo el paludismo quiso abandonar el servicio.

Referencias:
(1)Apuntes sobre Alfonso Ugarte.Autor:Gustavo Cuadros Silva Santisteban.Librería Studium 1982.
(2)El Coronel Francisco Bolognesi.Autor:Gustavo Pons Muzzo.Editores e Impresores
``San FRANCISCO`` S.A.1987, Lima PERU.
(3)La Guerra del Pacífico. Arica.Autor: Juan Ortiz Benites.IBNS:978-612-45336-5-5
(4)Trabajos de investigación Percy Zapata Mendo

Controversia: Distancia del morro de arica al mar
En la actualidad esta alejado, han ganado terreno al mar para contruir una pista, pero al momento de la batalla, estaba a nivel del mar.
Controversia: Nicanor Molinarie, Chile, Historiador, el recoge una version diferente, en la cual Ugarte es abatido y lanzado al mar junto con otros tantos peruanos fallecidos.

Controversia: Su cuerpo no fue encontrado, existe notas de sepultura por el parroco en ARICA:

Año del Señor de mil ochocientos ochenta. En quince de junio: Yo el Cura propio y Vicario de esta ciudad de S. Marcos de Arica, sepulté de Cruz Alta en el panteón de esta el cuerpo Mayor del Coronel Alfonso Ugarte, que fue encontrado al pie del Morro, y de allí se depositó en su respectivo nicho, hijo legítimo de Narciso Ugarte y de doña Rosa Vernal; y para que conste lo firmo.- José Diego Chávez".

Partes de guerra peruanos
Parte de Roque Sáenz Peña:

"La oficialidad y tropa del medio batallón que logré subir estaba ya diezmada; los tres jefes subalternos no pudieron seguirme, y yo me hallaba herido, desde el principio del combate, de un balazo en el brazo derecho, que me permitió mantenerme a caballo desde los últimos momentos en que tuve que abandonarlo por serme imposible darle dirección; fue entonces que nos reunimos con V. S., los señores coroneles don Francisco Bolognesi y don Guillermo Moore, cayendo a nuestro lado estos dignos jefes atravesados por el plomo de una fuerte descarga. Habían ya caído los señores coroneles Ugarte y Bustamante, como también el teniente coronel don Ramón Zavala, quedando el que firma como Comandante General de la 8ª División".

Parte de Manuel C. de La Torre:

"Han sucumbido en la lucha los coroneles don Francisco Bolognesi, don Juan Guillermo Moore, don Alfonso Ugarte, don José I. Inclán, don Justo Arias y Aragüés, don Mariano E. Bustamante; los tenientes coroneles don Ricardo O' Donovan, don Ramón Zavala, don Francisco Cornejo y don Benigno Cornejo; los sargentos mayores don Armando Blondel, don Felipe A. Zela y don Fermín Nacarino, y muchos señores oficiales. Quedan heridos algunos y prisioneros los demás, de todo lo cual encontrará V. S. adjunta una relación detallada."

Parte de Manuel Espinoza:

"Ordenó el señor Comandante General que se suspendiesen los fuegos, lo que no pudiendo conseguirse de viva voz, fue el señor coronel Ugarte personalmente a ordenarlo a los que disparaban sus armas al otro lado del cuartel, en donde dicho jefe fue muerto. Al mismo tiempo, el que suscribe ordenó al capitán don Daniel Nieto que se reventaran todos los cañones de la batería."

Los partes de Sáenz Peña y De la Torre, sólo señalan que Alfonso Ugarte sucumbió en combate, no indicando la manera en que lo hizo, Espinoza aclara que fue "al otro lado del cuartel" - lugar donde no se encontraba Espinoza, por lo que éste tuvo que haberse basado en relato de otra persona- cuando se disponía a comunicar la orden de Bolognesi, lo que hace suponer que para hacerlo con rapidez necesitaba montar un caballo.

Comunicaciones con la leyenda del salto:

Un telegrama oficial fechado en Quilca el 15 de junio de 1880 que recogía los datos suministrados por el vapor inglés Columbia, que acababa de llegar del Sur:

"El coronel Alfonso Ugarte, como los demás, no quiso rendirse y, habiéndosele acabado la munición, echó mano de su revólver, empleando bien sus tiros; pero como fue acosado por gran número de chilenos, pereció al fin en un caballo blanco".

El siguiente testimonio recogido por Basadre es un artículo de La Patria de Lima, del día 21 de junio de 1880:

"El último acto de la corta pero interesante carrera de Alfonso Ugarte revela cuanto era capaz esa alma verdaderamente grande. Acosado por innumerables enemigos, vencido ya en la cumbre del Morro histórico, presenciando la mutilación de los caídos, la profanación de esas reliquias sagradas del heroísmo, quiso sustraerse a las manos enemigas y clavando las espuelas en los ijares de su caballo, se lanzó al espacio desde aquella inmensa altura para caer despedazado sobre las rocas de la orilla del mar".

Pero no fueron las únicas referencias, ya que en El Comercio de Lima, fue publicado en el mismo junio de 1880 el opúsculo escrito por Luis B. Cisneros, el cual señala:

"...nacido en la ciudad de Iquique, había vivido niño y hombre. En esa playa histórica, con el recuerdo imperecedero del noble sacrificio de la roca. Esa visión apareció sin duda a sus ojos en las angustias supremas del honor militar, y superando a aquellos mártires, arrojó centellante su espada al abismo, tornó brida, espoleó su caballo y se lanzó con él en el espacio, siguiendo los vívidos rayos del acero. La cabalgadura rodó hasta la orilla del mar; el cadáver de Ugarte quedó sobre una roca del despeñadero. Allí está aún a las miradas del enemigo, del navegante extranjero, de nuestros propios hijos, del universo entero.

Esa roca es casi un altar. Constituye de hoy en adelante la más sublime lección para las generaciones peruanas del presente y del porvenir.

-Ah! Felices los que saben morir engrandeciendo el nombre de la patria."

Estos tres primeros testimonios datan de fines de junio de 1880, mientras que en Arica por aquellos días, ya se comentaba el hecho, tal como en el libro "La Batalla de Arica" de Gerardo Vargas Hurtado, nos dice:

"No habían transcurrido quince días de la ocupación de Arica, por parte de las armas de Chile, y ya el autor de estas líneas, acompañado de sus padres, regresaba a este puerto procedente de Tacna, a donde nos habíamos dirigido huyendo de los diarios bombardeos de la escuadra chilena. Desde el primer instante de nuestra llegada oímos narrar la muerte del valeroso tarapaqueño en la misma forma que lo han hecho los historiadores imparciales. Recordamos con este motivo haber visto la osamenta de un caballo desbarrancado durante muchos días, detenido en los peñascos fronterizos al actual parque, sobre el camino conocido con el nombre de La Cinta. Se decía que ese caballo era en el que el coronel Ugarte se había precipitado desde la cumbre del Morro."

Testigos presenciales del hecho: A pesar de lo que puedan pensar si existen testigos del hecho

En el archivo del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, se encuentra el expediente de Dionisio Vildoso, combatiente peruano en la batalla de Arica, en el batallón Artesanos de Tacna n° 27, el cual dice entre otras cosas:

"Seguimos haciendo fuego en retirada al morro para tomar posesión del parapeto que está a la entrada del morro, nos reconcentramos todos los jefes y tropa aquí se hizo el último esfuerzo... En este grupo estaba el coronel Alfonso Ugarte que llegó momentos antes con su división a protegernos, de ahí nos retirábamos los pocos que quedábamos al centro del morro siempre haciendo fuego, los chilenos avanzaba por ambos costados de cerro gordo y por la coronación del mismo. Llegamos al plano donde estaban los cañones yo llegué al mismo borde del morro y retrocedí inmediatamente al ver el abismo que no se veía mas que el mar. Regresé a donde estaban los estanques de agua… En este momento aparece el coronel Alfonso Ugarte en su caballo con una bandera peruana gritando muchachos viva el Perú y echaba las espuelas a su caballo y desaparece en el abismo. Mi compañero ya estaba herido y a mí me dieron un culatazo para hacerme botar el rifle y quedé prisionero desde este momento."

En la recopilación de documentos que realiza don Pascual Ahumada, en el tomo III pág. 200 y 201, publica una carta de un oficial del 3° de línea, la que nos menciona lo siguiente:

"Inmediatamente que se restableció la tranquilidad, fuimos en ayuda del 4°, que atacaba el Morro, pues en el otro fuerte el enemigo hizo muy poca resistencia y se replegó a aquél; pero en el Morro la resistencia fue floja por el desaliento que se había apoderado de nuestros enemigos, así en pocos momentos quedó en poder del 4° es formidable obra de la naturaleza. Ahí pereció el bravo Bolognesi, el comandante Moore, el coronel Ugarte, que al huir se despeñó. Por casualidad escapó herido el coronel argentino Sáenz Peña y el coronel La Torre".

Este testigo chileno, afirma que Alfonso Ugarte, al ser enemigo le atribuye que estaba huyendo, pero lo más importante que lo vio despeñarse.

En una entrevista realizada a tres veteranos peruanos de la batalla de Arica, publicada en "El Comercio" de Lima, domingo 7 de junio de 1953, el sargento primero Juan de Dios Ulloa responde:

"¿A qué cuerpo o batallón perteneció usted, sargento Ulloa?

Al batallón Iquique, Ejército en Arica. El batallón Iquique y el Tarapacá formaron la octava división de la cual era jefe Ugarte. La división de Ugarte estaba encargada de la Defensa de la zona del río San José y sus baterías…

¿De tal modo que su batallón no estuvo en el Morro?

Claro que estuvo, Alfonso Ugarte llegó a caballo e inmediatamente movilizó a nuestras tropas. Subimos fatigados los cerros por donde se peleaba y combatimos encarnizadamente, como todos en Arica, pues estábamos decididos a morir…

¿Combatió Ugarte al lado del Iquique y el Tarapacá?

No que lo recuerde pues más bien creo siguió a caballo en dirección al Morro, desde donde el Estado Mayor impartía las órdenes. Ya después, cuando todo había terminado, el Coronel Ugarte, el bravo entre los bravos, se lanzó desde la cumbre del Morro, envuelto en la bandera de la patria a la muerte y a la gloria. Su alma subió a la inmortalidad junto con las del coronel Bolognesi y demás héroes de esa jornada inolvidable."

Entrevista realizada a un veterano chileno, por la revista chilena Vea, de 1959, veamos lo que responde Juan Bautista Palma Flores:

"-No recuerdo si fueron 408 chilenos por cada mil peruanos1, pero la valentía de los chilenos pudo más y se ganó la batalla, y se clavó la bandera allá arriba en lo alto del cerro

Los vívidos recuerdos hacen saltar lágrimas a los cansados y enceguecidos ojos de Juan Bautista, el héroe desconocido.

-No recuerdo qué superior peruano, cuando se vio acorralado por los chilenos arriba del Morro, no quiso entregarse prisionero y se tiró con su caballo al mar... se hizo pedazos abajo.

La escena, que la historia consigna, impresiona aún hoy a Juan Bautista. El superior peruano, era el valiente coronel Alfonso Bolognesi (sic), que prefirió la muerte la derrota."

El reportero, entra en error al señalar que el apellido fue Bolognesi, debiendo haber consignado Alfonso Ugarte, pero los datos que proporciona, coinciden con la versión de su muerte.

Datos sobre la batalla de Arica 7 de Junio de 1880

Ejército chileno:

Regimiento "Buin" 1º de Línea: 885 hombres

Regimiento 3º de Línea: 1053 hombres

Regimiento 4º de Línea: 941 hombres

Regimiento Lautaro: 1000 hombres

Batallón Bulnes: 400 hombres

Carabineros de Yungay: 300 hombres

Cazadores a Caballo: 300 hombres

Baterías de Artillería: 600 hombres

La artillería chilena estaba compuesta de 3 brigadas que agrupaban 22 cañones Krupp de campaña de calibres de 78,5 mm y 75 mm, además de 2 ametralladoras.

Total: 5179 hombres (no se cuentan las dotaciones de los barcos y blindados chilenos)

Ejército peruano:

Jefatura de la Plaza y del Detall: 15 hombres

Comandancia General de la 7° División: 4 hombres

Batallón Artesanos de Tacna N°29: 426 hombres

Batallón Granaderos de Tacna N°31: 249 hombres

Batallón Cazadores de Piérola: 221 hombres

Comandancia General de la 8° División: 4 hombres

Batallón Tarapacá N°23: 247 hombres.

Batallón Iquique N°33: 337 hombres.

Baterías del Morro, Este y Norte: 400 hombres.

Las baterías peruanas de Arica tenían la siguiente distribución:

Baterías del Morro, al mando del capitán de navío Juan Guillermo Moore, divididas en: batería Alta, que apuntaba al mar, con un cañón Vavasseur de a 250, dos Parrott de a 100 y dos Voruz de a 68, y la batería Baja, que apuntaba al mar y a tierra, con 3 Voruz de a 68.

Baterías del Este, que apuntaban a tierra hacia el este, al mando del teniente coronel Medardo Cornejo, divididas en: batería Ciudadela, en el cerro Chuño, con un Voruz de a 68 y dos Parrott de a 30, y la batería Este, en el cerro Aniani, con tres Voruz de a 68.

Baterías del Norte, que apuntaban todas al mar, al mando del teniente coronel Juan P. Ayllón, divididas en: batería San José, al norte de la desembocadura del río San José, con dos Parrot de a 150; batería Santa Rosa, con un Vavasseur de a 250, y la batería Dos de Mayo, con un Vavasseur de a 250.

Total: 1903 hombres.

Es evidente que los bravos chilenos estaban en mayoría respecto a las fuerzas peruanas: 5179 contra 1903, una proporción aproximada de 3 a 1.

1 comentarios:

Recordar que los cadáveres fueron arrojados del morro hacia el mar. Ya que Alfonso Ugarte perteneció a la clase acomodada, es posible que los familiares no hayan aceptado esa clase de muerte, indigna para alguien de su alcurnia, y se haya tejido dicha historia, dando así una imagen más digna. Saludos.

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