lunes, 16 de abril de 2012

Un post en honor a las bolitas caidas

El siguiente contenido puede ser considerado de mal gusto, le recomiendo no continuar si considera que las referencias a las bolas no son lo que buscas.

En semana santa suceden milagros, algunos se arrepienten, otros se flagelan.
Necesitamos un nombre para nuestro desconocido, lo llamaremos JESUS. Ahora bien, JESUS, es una persona como TU o como YO, lo que lo diferencia es que se convertirá en el centro de esta historia.

Un dia como hoy, en una tarde calurosa de Lima, sintió una picazón, un maldito zancudo había superado el brazo, el hombro, la barriga y el ombligo, y como certero francotirador habia dado justo en una de las bolsa.

OH DIOS! que picazón.

Entiendo que cuando la desesperación apremia, las medidas desesperadas son las primeras en venir.

Y es que suena tan bien la idea de sentirse aliviado de tan incomodo comezón que sin pensarlo dos veces aplico generosamente aceite de toronja.

Hagamos un alto estimado lector, cualquier aceite, perfume o similar son refrescante en el cuerpo, pero en las bolas son un castigo.

Hoy tuvo que ir al doctor con quemaduras de 3er grado.

Amen.

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